Las microfibras son de lo más usado en el detailing: sirven para secar, limpiar, aplicar y retirar productos. Bien cuidadas duran más y siguen siendo suaves con la pintura; mal lavadas pierden absorción y pueden arrastrar suciedad.

Separalas por uso

No uses la misma microfibra para todo. Una forma práctica es separarlas por color o por tipo:

  • Pintura: secado y retiro de ceras o selladores.
  • Vidrios: una microfibra específica, como las de tejido waffle.
  • Llantas, motor y zonas muy sucias: microfibras que no vuelvan a tocar la pintura.
  • Interior: plásticos, tablero y tapizados.

Cómo lavarlas

  • Lavalas aparte de la ropa y de las toallas de algodón, que sueltan pelusa que se pega a la microfibra.
  • No mezcles las de llantas y motor con las que usás en la pintura y los vidrios.
  • Usá agua fría o tibia y un jabón líquido suave, sin exceso.
  • No uses suavizante: tapa las fibras y hace que absorban menos.
  • No uses lavandina.

Cómo secarlas y guardarlas

  • Secalas al aire y a la sombra, o en secarropas a baja temperatura. El calor alto puede dañar las fibras.
  • No las planches.
  • Guardalas limpias y secas en una caja o una bolsa cerrada, para que no junten polvo.

Buenas prácticas

  • Si una microfibra se cae al piso, no la uses en la pintura hasta lavarla.
  • Doblala en cuatro: así tenés varias caras limpias para ir cambiando mientras trabajás.
  • Reemplazala cuando esté dura, no absorba o tenga suciedad que no sale con el lavado.

Encontrás microfibras de distintos tejidos y medidas, toallones de secado y manoplas en Microfibras. Y si recién empezás, leé cómo lavar el auto con el método de los dos baldes.